Contratar una fuerza comercial fuera de su país no es una decisión de sí o no. Es una decisión de división: qué se queda
Contratar una fuerza comercial fuera de su país no es una decisión de sí o no. Es una decisión de división: qué se queda con ustedes, qué puede hacerse a distancia y qué necesita a alguien en la sala.
¿Cómo debe dividir una organizadora la operación comercial cuando contrata un equipo en otro país?
En tres capas. La primera nunca sale de la organizadora. La segunda funciona en remoto, en cualquier huso horario y en el idioma que hable el mercado. La tercera exige presencia física, y es más pequeña de lo que parece.
Definición corta: una fuerza comercial remota para eventos es un equipo contratado fuera del país del evento que prospecta, califica y da seguimiento a patrocinadores, expositores e inscritos del mercado local, trabajando en el idioma de ese mercado y dentro del proceso y del sistema de la organizadora.
Capa uno, lo que debe quedarse con la organizadora, siempre:
- El CRM. La instancia, el acceso administrativo y los datos. El equipo externo trabaja dentro de él, no en un sistema propio.
- El historial. Cada conversación, propuesta enviada y respuesta recibida, registrada en el sistema de la organizadora, no en el correo del vendedor.
- El motivo de pérdida. Cada no con su razón. Es el activo más barato de recolectar y el más caro de perder.
- El mapa de decisores. Quién aprueba patrocinios en cada cuenta, quién influye, quién bloquea. Eso es propiedad del evento, no de quien lo descubrió.
Capa dos, lo que funciona en remoto sin pérdida de calidad:
Prospección de cuentas nuevas, calificación, seguimiento estructurado, elaboración y envío de propuestas, negociación de paquetes medianos, reactivación de exexpositores, campaña de inscripciones corporativas con material para la aprobación interna. Todo eso se hace por teléfono, videollamada y correo, en el idioma del mercado, con un acuerdo de nivel de servicio claro. La distancia geográfica no afecta ninguna de esas actividades cuando el proceso está definido.
Capa tres, lo que exige presencia local:
El cierre de un paquete grande, donde el patrocinador quiere mirar a los ojos a quien representa el evento. La relación con el patrocinador ancla, que suele conducir la dirección de la organizadora. La visita al pabellón con el expositor indeciso. Y el propio evento, donde empieza la renovación de la edición siguiente.
El error común es tratar la capa tres como si fuera toda la operación y concluir que "vender un evento exige gente local". Lo exige, para una porción pequeña y de alto valor. El volumen, la disciplina de seguimiento y la construcción de pipeline quedan en la capa dos, y es exactamente ahí donde la mayoría de las organizadoras pierde ventas por falta de brazos, no por falta de cercanía.
Cuando la división está clara, el equipo remoto alimenta la capa uno, ejecuta la capa dos y prepara la capa tres para quien va a cerrar en persona.
En su operación comercial de hoy, ¿cuánto del tiempo del equipo se va en la capa tres y cuánto se está dejando de lado en la capa dos?